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viernes, 5 de abril de 2013

Ganadería y ambiente: reto de integración para la s


                                  







Julio César Pulido Puerto*
Jefe de Planeación del Jardín Botánico de Bogotá
 Desde la década de los setenta, en el siglo pasado, el concepto de sustentabilidad ha tomado un lugar preponderante entre los objetivos de los Estados y los sectores productivos; hoy resulta casi impensable dirigirnos hacia los ciudadanos y ciudadanas, clientes, proveedores, electores o socios sin involucrar los temas ambientales.
Esta creciente preocupación por frenar los impactos va de la mano con el fortalecimiento de nuestro compromiso con el mejoramiento del ambiente, de tal forma que podamos brindarles a las futuras generaciones una promesa de calidad de vida salvaguardando su patrimonio ambiental.
Garantizar la anhelada sustentabilidad es asunto de todos y cada uno de nosotros y, especialmente, de los sectores productivos por el gran efecto multiplicador que hay tras cada una de sus acciones. Las estrategias que se desarrollen deben dar cuenta de la integración entre la conservación del ambiente y el desarrollo mismo en términos productivos de los sectores con el propósito de que las acciones sean concretas, medibles y posibles.
La ganadería es uno de estos sectores, con grandes retos y oportunidades. Para todos es sabido que en conjunto con la agricultura ha sido un hito en la historia de las civilizaciones; simboliza el paso de la economía de recolección de nuestros antepasados nómadas a una economía productiva, es la puerta de entrada a la planeación del territorio en forma consiente por parte del hombre con fines de abastecimiento, consumo y comercialización, por tal motivo, la expectativa que se genera en torno de los cambios que debe liderar son de dimensiones históricas.
Dentro de los principales problemas por resolver, que se deben convertir en oportunidades, se encuentra la generación de gases efecto invernadero. No es extraño ver los estudios que muestran cifras donde la generación es mayor que la del sector transporte medidos en equivalencia de CO2; entre estos gases se encuentra el óxido nitroso proveniente del estiércol, gas metano, producido por la digestión y el amoniaco; y la afectaciones sobre la oferta de los suelos derivada de la potrerización, que conlleva la tala de los bosques y los daños asociados a los terrenos en términos de sobrepastoreo, compactación, erosión y contaminación de las aguas.
El reto de integrar protección ambiental y ganadería pasa por el reconocimiento de sus impactos negativos al ambiente, pero también por reconocer la importancia de un sector que se estima es el de mayor crecimiento de las actividades agrícolas, del cual  subsisten  alrededor de 1.300 millones de personas y constituye alrededor del 40 por ciento de la producción agrícola mundial.
La articulación de una estrategia de sustentabilidad de la actividad, debe conjugar al menos tres aspectos fundamentales: la calidad ambiental, la mitigación de la pobreza y el desarrollo territorial. Estas acciones se concretizan en frenar el uso de los bosques naturales para las labores de la ganadería, uso sostenible de los recursos naturales, articular estrategias de conservación de la biodiversidad, garantizar la conectividad ecosistémica de las zonas de influencia directa, establecer mecanismos de pago por servicios ambientales, inclusión social en el desarrollo productivo del sector y articulación con actividades complementarias que generen valor agregado a las estrategias de conservación.
Estas acciones deben ser parte de una política decidida para el desarrollo de modelos  silvopastoriles que involucre un manejo de suelos más sostenible en términos técnicos mediante el incremento de su potencial productivo a través de la inclusión y combinación de cultivos (herbáceos y/o forrajeros), especies arbóreas / forestales y animales. Todo esto complementado con el desarrollo de buenas prácticas compatibles con el medio ambiente y con las culturales de las poblaciones locales, generando una interacción ambiental, económica y cultural beneficiosa para el territorio.




 En relación con las emisiones de gases efecto invernadero, la ganadería tiene hoy compromisos con la mitigación del cambio climático, existen los mecanismos para el desarrollo de proyectos de captura de carbono que permitan ingresos importantes por la protección de bosques ampliando el portafolio de servicios del sector.
El desarrollo sustentable del sector está, hoy más que nunca, de la mano con el fortalecimiento mismo de la actividad y tiene la posibilidad de ser facto generador de cambios, tan profundos para el modelo económico como los que se generaron el día que el hombre aprendió a domesticar los animales, cambios que integran la protección del ambiente como un valor mismo de las prácticas productivas.
 * Ing Químico CMg Medio Ambiente y Desarrollo con énfasis en gestión ambienta

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