viernes, 6 de septiembre de 2013

Prácticas recomendaciones para un adecuado manejo de praderas de clima cálido




Por Raúl Rojas Cortés
Zootecnista U.N.
Gerente Técnico de Forrajes.
Compañía Agroindustrial de Semillas.
  
En anteriores artículos se han tratado los temas referentes al establecimiento de una pradera y calidad de semillas con el propósito de lograr el éxito de la siembra. Una vez realizado el establecimiento, se debe seguir manejando el forraje como un cultivo para lograr el objetivo principal de este, que es el de obtener la máxima rentabilidad de la explotación ganadera. Para esto, se debe contar con un alto volumen de forraje de excelente calidad y una buena duración a través del tiempo. Por tanto, en este artículo se mencionarán algunas pautas de manejo dirigidas a maximizar la producción forrajera.


Análisis de la finca y selección adecuada del forraje

Antes de hablar de las pautas de manejo hay que tener en cuenta cuáles son las principales causas de degradación de praderas en Colombia y entender que estas afectan notablemente la rentabilidad de las explotaciones ganaderas cuando presentan disminución en el número de plantas forrajeras establecidas y un aumento en las plantas no deseadas (arvenses o malezas).
A continuación se describen algunos de los factores que generan reducción en la producción forrajera tanto en cantidad como en calidad, y que afectan los parámetros zootécnicos de la finca como las ganancias diarias de peso o la producción de leche de los animales:

Escogencia errada del material forrajero.

Malas prácticas del pastoreo (alta carga  animal,  subpastoreo, sobrepastoreo).

Invasión por  plantas dañinas  o malezas.

Falta  o inadecuada  fertilización.

Compactación del suelo: baja infiltración del agua.

Ataque  de  insectos  plaga.

Para evitar estos procesos de degradación en las praderas se debe hacer uso adecuado de las mismas, analizando cada uno de los factores mencionados anteriormente y entendiendo en primer lugar que “el pasto maravilla no existe”, que todos los pastos funcionan dependiendo de las características de la finca y el uso que se le vaya a dar al mismo.

Por esta razón el mejor pasto es aquel que se adapta a las condiciones tanto de la finca como del tipo de explotación que se va a realizar, por eso no se debe  escoger el material forrajero porque está de moda,  porque en otras ganaderías lo han usado con buenos resultados o porque nutricionalmente es el de mejor calidad. Cuando se va a realizar la escogencia del material forrajero es importante tener en cuenta los siguientes ítems en la finca:

Ubicación y topografía.

Tipos de suelos.

Índice  de  pluviosidad en la zona.

Existencia de riego.

Características del terreno (seco o húmedo).

Temperatura de la finca.

Propósito de la explotación.

Tipos  de  forraje  existentes.

Además de lo anterior hay que informarse acerca de las características de manejo del material escogido, establecer el uso que se le va a dar (corte o pastoreo), conocer el potencial  de producción y,  finalmente, verificar la  calidad  nutricional, esto con el propósito de establecer si es necesario realizar suplementación con algún tipo de sal mineralizada específica o con suplementos proteicos o  energéticos.
  
FACTORES EN LA PRODUCCIÓN DE LAS PLANTAS  FORRAJERAS

Son muchos los factores implicados en la producción de las plantas forrajeras,  entre los más importantes tenemos: humedad  del suelo, capacidad fotosintética de las hojas, luz  solar, nivel de fertilidad  del  suelo, estructura de la planta, etapas  de crecimiento, distribución de la producción del forraje a lo largo del año, efecto  sobre la carga  animal, altura del forraje para la entrada y salida de los animales, edad del primer pastoreo, periodo de rotación, e intensidad del pastoreo. A continuación se profundizará en algunos de estos.  

Estructura de las plantas

Para empezar, es necesario recalcar la importancia de la intensidad del pastoreo debido a que dependiendo de la altura, va a afectar la estructura de la planta y además porque de este depende el crecimiento de las plantas después del consumo de forraje por parte de los animales.


 Figura 1: Estructura de una gramínea
Fuente: Marangatu Sementes

Generalmente, las gramíneas tienen una estructura muy similar como se observa en la figura anterior (Figura 1), y cada una de sus partes es fundamental, pero el punto más importante en pastoreo es el meristema apical porque este es el responsable del crecimiento vegetativo de las plantas. En la medida que los animales consuman este punto, la recuperación del material va a ser muy lenta y se va a necesitar de mucho tiempo porque es prácticamente como si la planta volviera a nacer, ya que tiene que volver a formar su meristema apical y reanudar la producción de tejidos de hojas, pero como los animales tienen que entrar de nuevo a los 30-50 días (dependiendo del forraje y la rotación), no va a tener el tiempo suficiente para recuperarse, produciendo un agotamiento en la planta que dificulta la competencia con las malezas. Si pasa esto, los potreros son invadidos fácilmente por estas arvenses y se acorta la vida útil del material establecido.     

Dependiendo de la gramínea el Meristema Apical  se encuentra situado a diferente altura (Foto 1).
Foto 1: La altura del punto de crecimiento difiere dependiendo del material.Fuente: Marangatu Sementes 

Como se observa en la foto no es lo mismo la intensidad del pastoreo que se le debe realizar a una brachiaria que a una guinea y por esta razón se debe conocer la altura de corte ideal tanto para la entrada como para la salida de los animales que difiere entre los diferentes materiales forrajeros usados en la ganadería.

INTENSIDAD DEL PASTOREO: este es el grado de defoliación de la pastura por parte de los animales, o bien, es la altura de pastoreo o corte (remanente) que realizan los animales en pastoreo. Este parámetro incide en la producción forrajera ya que en la medida que se hace un sobre o subpastoreo se va  a afectar el desarrollo del material.

ETAPAS DE CRECIMIENTO
Este es otro factor imprescindible en el manejo de un forraje, pues a pesar de que las etapas de vida en las gramíneas son similares, la duración de cada una difiere, afectando los periodos de rotación, por esto se debe tener la información del ciclo de vida del forraje que se va a establecer para así ajustar la rotación en la finca y de esta manera no afectar la vida útil del pasto.    




Son muchos los factores implicados en la producción de las plantas forrajeras,  entre los más importantes tenemos: humedad  del suelo, capacidad fotosintética de las hojas, luz  solar, nivel de fertilidad  del  suelo, estructura de la planta
Figura 1: Etapas de crecimiento de una gramínea
Fuente: Marangatu Sementes

Estados de la planta:   son dos periodos:

Estado Vegetativo: en este hay producción de hojas y se origina el ahijamiento de la planta.

Estado Reproductivo: este, a su vez, tiene varias etapas:

·         Elongación del tallo o prefloración: en esta etapa los tallos se engrosan y se inicia la formación de la inflorescencia, este es el momento ideal para que los animales puedan pastorear la gramínea, ya que la calidad nutricional es alta.
·         Inflorescencia: en esta etapa ya hay producción de espigas y es demasiado tarde para pastorear, pues se comienza a disminuir la calidad nutricional.
·         Floración completa: aquí hay surgimiento de semillas y es el final de la madurez de la planta.


INTERVALO O FRECUENCIA DE PASTOREO (ROTACIÓN):

Este parámetro hace referencia al tiempo transcurrido entre un pastoreo y otro, es decir, es el tiempo de descanso del potrero y va a depender del ciclo vegetativo del material que se ha establecido. Lo importante es que el descanso debe permitir la restauración del índice de área foliar y del sistema radicular para posibilitar una mayor cobertura del suelo y una mejor competencia con las plantas dañinas (malezas), por esta razón, el intervalo no debe ser muy corto, pero tampoco puede ser muy largo, pues en este último el material se espiga, disminuyendo la calidad nutricional y afectando la vida útil, además, de las ganancias de peso y la producción de leche de los animales.

 DÍAS AL PRIMER PASTOREO

Dentro de las gramíneas importadas utilizadas para pastoreo en Colombia se encuentran las Brachiarias y los Panicum Maximum (Indias o Guineas).

De las brachiarias se manejan cuatro especies entre las cuales están Brizantha, Decumbens, Ruziziensis y Humidícolas. De cada una existen uno o más cultivares, los más comunes son:

Brizantha: cultivar Xaraes, cultivar Marandú y cultivar Piata.
Decumbens: cultivar Basilisk
Ruziziensis: cultivar Ruziziensis
Humidícola: cultivar Llanero o Dictyoneura y Humidícola común
 
Dentro del género de los Panicum se manejan principalmente dos cultivares a saber:

Panicum Maximum Tanzania
Panicum Maximum Mombaza

Como se observa hay una gran variedad de materiales que se pueden establecer con semilla, y cada uno tiene diferentes características, razón por la cual es importante informarse muy bien de cada especie y así poder efectuar el manejo adecuado para cada una.

Hay que tener en cuenta que no porque sean del mismo género las características y el manejo deben ser similares, ya que hay brachiarias de muy buena calidad nutricional como las Brizanthas, pero el manejo entre cada uno de los cultivares difiere, por ejemplo, una Xaraes es un material muy precoz teniendo que realizar rotaciones entre 25-30 días, mientras que en una Marandú es de 45-50 días.

Además de las razones anteriores -las exigencias en el suelo y otras características-, se debe tener cuidado cuando se va a mezclar un material con otro, debido a que se puede estar mezclando dos Brachiarias con diferente manejo, dando como resultado, con el tiempo, el agotamiento de alguno de los dos materiales.

Normalmente la mayoría de los materiales forrajeros están listos para el primer pastoreo entre 85-120 días, (puede ser más), lo más importante es no dejar espigar el material, el número de días dependerá de las características del mismo y de las condiciones de siembra y climáticas que tenga.

La técnica de esperar a que el pasto se espigue y produzca semilla para poblar mejor el potrero y luego sí poner a pastorear los animales, puede acortar la vida útil del pasto, pues la planta cuando se espiga, está vieja y lignificada. Así los animales la van a quebrar y tumbar más fácilmente, afectando también las plantas que están  a su alrededor, pues se van a ahogar unas con otras, dejando calvos en el potrero.

Por lo descrito anteriormente, es aconsejable que el primer pastoreo sea leve y se realice en la etapa de prefloración o de elongación de los tallos, dependiendo de la zona, del clima y del material (85 - 120 días), introduciendo animales jóvenes para que descopen el forraje. Aproximadamente a los 30-40 días después, realizar el pastoreo normal con animales adultos.

Siguiendo estas recomendaciones se obtiene una planta desarrollada y fortalecida preparada para recibir el agresivo efecto mecánico que hace el animal al pastorear el forraje (Foto 2). 


Foto 2: No es necesario dejar semillar el forraje establecido si este ha sido sembrado correctamente.
Fuente: Marangatu Sementes


Cuando no se hace este pastoreo leve y se espera a que la planta ya esté madura para que produzca semilla, no se está logrando el objetivo de poblar el potrero, ya que la semilla en Colombia no carga bien y gran parte de la producida es vana. Y no es de afirmar que si se deja espigar el forraje en el primer pastoreo se va a acabar, sino que en la medida que se sigan los puntos mencionados en el artículo donde se planteó un protocolo para el establecimiento de una pradera (revista 366) y se coloque una densidad de semillas ideal y de buena calidad de acuerdo con las condiciones de siembra, el número de plantas por metro cuadrado que se va a obtener va a ser el ideal y así no habrá necesidad de dejar semillar los forrajes en el primer pastoreo.

Muchos ganaderos, además de dejar semillar las plantas en el primer pastoreo, lo hacen en la rotación normal, esperando un repoblamiento del material establecido, pero al permitir la producción de semillas por parte de estas gramíneas, en cada pastoreo, va a traer como consecuencia:

Disminución en la calidad nutricional del forraje: debido a que los nutrientes de las hojas van a la producción de semillas, además en la medida que se madura un forraje se aumenta la fibra (lignina), baja la proteína, baja la palatabilidad y digestibilidad, generando debilidad en las plantas y  sobra de pasto al disminuirse el consumo, dificultando también su manejo.

No hay ahijamiento: al realizar pocos cortes a lo largo del año por dejar semillar el pasto y no realizar una “poda” constante en las plantas, se va a producir por tanto disminución en la formación de hijos, dando como resultado bajo fortalecimiento de las plantas.

La idea con estas gramíneas es que con la realización de podas constantes, respetando sus periodos de rotación, produzcan un buen ahijamiento teniendo como resultado plantas sanas y vigorosas que van a competir con cualquier maleza.

La semilla no carga bien: Colombia es un país situado cerca de la línea del Ecuador, donde la latitud es cero (0), teniendo una luminosidad (fotoperíodo) más  o menos constante a lo largo del año, impidiendo que las semillas producidas por estas gramíneas carguen bien, teniendo una baja producción de semillas viables debido a que la mayoría son estériles o con baja germinación.

Por lo anterior: no hay necesidad de dejar semillar una gramínea forrajera que se destine al pastoreo, si esta es manejada adecuadamente.


Para finalizar. y con el fin de obtener un forraje con buena cantidad y calidad, es importante que se tengan en cuenta todas las pautas de manejo de praderas mencionadas en este artículo para así lograr una buena rentabilidad de las explotaciones ganaderas, al conseguir una excelente ganancia de peso y producción de leche, no sólo por animal sino por unidad de área.

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