SIGUENOS POR GOOGLE+

jueves, 18 de julio de 2013

Sistemas Silvopastoriles (SSP): un aporte de la ganadería moderna al calentamiento global


Fabian Daza Ariza
Director Ejecutivo
FUNDALIANZA

Los Sistemas Silvopastoriles incluyen el uso de todo tipo de árboles frutales y de sombrío que se encuentren ya establecidos en los potreros

Los Sistemas Silvopastoriles son una modalidad de agroforestería pecuaria, que combina los pastos para ganadería con árboles y arbustos. Estos sistemas contribuyen al desarrollo de una actividad pecuaria sostenible y ambientalmente amigable, con una mejora de vida de los productores. Enrique Murgueitio R.


Antecedentes

·         La revolución verde, propuesta en los años 60 por Norman Borlaug, premio Nobel de Agricultura en 1970, promovió la tumba y quema indiscriminada de nuestros bosques para darle paso a la mecanización para la producción agroalimentaria y así los predios sometidos a un consistente “ordeño”, vieron disminuir su capa vegetal y su materia orgánica, degradando los suelos hasta dejarlos casi sin vida.

·         Luego el uso de los suelos en ganadería extensiva llegaron a acrecentar el problema. Esta práctica, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), es una de las principales actividades responsables de los graves problemas medioambientales de mayor afectación en nuestros días: el calentamiento global, la degradación del suelo y del recurso hídrico.

·         La Encuesta Nacional Agropecuaria del DANE estima que el 76 por ciento del país se encuentra dedicado a sistemas de pastoreo extensivo. Este ecosistema está sometido a fuertes variaciones climáticas que impactan negativamente en la actividad ganadera y son responsable de sus mayores ineficiencias.

·         La región del Caribe se considera una de las más amenazadas del país en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre desertificación, además, las prácticas ganaderas tradicionales contribuyen a la deforestación y al avance de los desiertos.

·         La conservación y restauración del bosque seco tropical es una prioridad internacional cuya área en el trópico bajo está ocupada, principalmente, por potreros sobrepastoreados en ganadería extensiva de baja productividad o ha venido siendo intervenida en explotaciones mineras a cielo abierto.

En otras palabras, los fuertes embates del cambio climático y el problema de una tecnología desadaptada, se convierten en el principal obstáculo a la hora de generar cualquier alternativa en planificación del establecimiento de praderas, siembras y recolección de forrajes. Es donde nuestros sistemas productivos exhiben una baja eficiencia, que se ha traducido en altos costos de producción y, consecuentemente, en rentabilidades marginales.

Según el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, los indicadores promedio de productividad en el país son muy bajos: 0,6 animales por hectárea, 50 por ciento de natalidad, lactancia de 800 litros o menos por año en el trópico bajo, adicionalmente, en la época seca, la reproducción del ganado se reduce en más del 50 por ciento, no hay incrementos de peso en los animales y un porcentaje importante padece estrés nutricional y calórico, condición que lo hace susceptible a enfermedades parasitarias e infecciosas.
  
La reconversión hacia los SSP

Por las razones antes anotadas urge transformar la actividad ganadera en enfoques de mayor competitividad y sostenibilidad ambiental en el trópico.  Una de las mejores alternativas para su reconversión se encuentra en los Sistemas Silvopastoriles (SSP), que entre otras cualidades exhibe condiciones biofísicas, financieras, sanitarias y de calidad, que no solo hacen viable el esquema, sino altamente conveniente.

 Es urgente transformar la actividad ganadera en enfoques de mayor competitividad y sostenibilidad ambiental en el trópico


La primera actividad para salir de la ganadería tradicional, basada en cercas muertas que no solo afectan los bosques, sino que además requieren de una inversión de 6 millones de pesos por cada kilómetro, es la de combinar la tecnología de la cerca eléctrica con la de las cercas vivas, donde se armoniza eficientemente las cortinas rompevientos con los sistemas de rotación para el pastoreo. 

Pero el salto grande hacia Sistemas Silvopastoriles incluye el uso de todo tipo de árboles frutales y de sombrío que se encuentren ya establecidos en los potreros, con las especies forestales que demanda la industria de las maderas cultivadas; asociada a ello, la implantación de arbustos para ramoneo como el botón de oro y la leucaena, entre otros y las pasturas mejoradas, que permite generar una eficiente y abundante oferta de forraje verde de buena calidad durante todo el año, ofrece sombrío y se obtienen importantes ganancias diarias de peso por animal y altos rendimientos en la producción de leche, todo ello, gracias, entre otras, a la reducción del estrés calórico en los animales.

No menos importante es que el arreglo en su integralidad minimiza el efecto desecante de los vientos, permite la generación de otros bienes de origen forestal sin detrimentos de la producción ganadera, como la producción de madera y además promueve la biodiversidad y regula el régimen hídrico y captura carbono.

Aunque desde hace más de dos décadas se han investigado estos Sistemas, en varios países de América Latina y Australia, las densidades de árboles y arbustos han sido bajas y los resultados obtenidos son interesantes, pero el gran paso es el uso de una mayor densidad de árboles y arbustos forrajeros, que bien manejados representan mayores beneficios ganaderos y ambientales.


 La implantación de arbustos para ramoneo como el botón de oro y la leucaena, entre otros y las pasturas mejoradas, permite generar una eficiente y abundante oferta de forraje verde de buena calidad durante todo el año

Primeros efectos demostrativos en la Costa Atlántica

Fundalianza adelanta un macroproyecto que en 2009, en su fase inicial, desarrolló las primeras 2.500 hectáreas en Sistemas Silvopastoriles, en una veintena de municipios en los departamentos del Cesar y La Guajira, en la Costa Caribe, con un grueso grupo de pequeños y medianos productores, evidenciándose importantes mejoras en rentabilidad de la actividad ganadera.

En San Diego, Cesar, en el predio Rancho Alegre, la Fundación erigió un Sistema Silvopastoril Intensivo en tres estratos productivos con guineas nativas, estrella del áfrica y tanzania, asociadas con leucaena y botón de oro  y un tercer piso de árboles de mangos, algarrobillos y eucaliptos, con excelentes rendimientos.

El monitoreo de las temperaturas en algunos predios en el Cesar en la época más seca del año, mostró disminuciones de temperaturas en los sistemas de hasta 10 grados Celsius, en comparación con el sistema de pasturas sin árboles. Adicionalmente, se han producido cambios en la carga por hectárea pasando de 1 animal (mal comido), a casi cuatro unidades de gran ganado (UGG) en promedio invierno-verano. Allí se usa el concepto del tercer piso, sembrando 500 árboles maderables para sombrío y a futuro abastecer la industria maderera.

Los Sistemas Silvopastoriles permiten generar depósitos de carbono, con una importante mejora en la rentabilidad de las explotaciones. Hoy se han convertido en el centro de atención de organismos internacionales, que buscan combinar el paisaje productivo con las funciones de los bosques naturales, para generar servicios ambientales que permitan enfrentar el calentamiento climático, a partir de los cambios tecnológicos que supone la implementación de los pastos mejorados, árboles y arbustos en las explotaciones ganaderas.

Estos son los cambios que deben buscar los ganaderos colombianos, llamados a eliminar la fatídica dependencia que generan los sistemas de producción actuales.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.